martes, 12 de septiembre de 2017

Teología Misional

Una teología misional no está contenta con que la misión sea un trabajo basado en la iglesia. Más bien, la aplica a la vida entera de cada creyente. Cada discípulo debe ser un agente del reino de Dios, y cada discípulo debe llevar a cabo la misión de Dios a cada esfera de la vida. Todos nosotros somos misioneros enviados por Dios a una cultura no cristiana. 


Misional representa un cambio significativo en la manera que pensamos acerca de la iglesia. Como pueblo de un Dios que está en misión, buscamos involucrarnos con el mundo en la misma manera en que Él lo hace—yendo hacia fuera más que sólo alcanzando a los de fuera. Obstruir este movimiento es bloquear los propósitos de Dios en y a través de su pueblo. Cuando la iglesia está en misión, es la verdadera iglesia de Jesucristo.

viernes, 24 de marzo de 2017

5 ACCIONES MISIONALES

  1. Comenzar con oración. Necesitamos orar a Dios cada día y decirle, “¿Cómo quieres usarme para bendecir hoy al mundo en tu nombre?”
  2. Escuchar. Debemos ser gente que escucha y, genuina y verdaderamente se interesa en las luchas, penas, dolores y retos que hay en la vida de la gente con la que vivimos y nos relacionamos en el vecindario, en el trabajo y en los lugares que frecuentamos. 
  3. Comer. Para edificar relaciones genuinas que bendigan al mundo, necesitamos compartir los alimentos con la gente por quien estamos orando y a quien estamos escuchando. 
  4. Servir. A medida que edifiquemos relaciones a través de escuchar a, y comer con otros, sabremos cómo podemos amarlos. En respuesta a eso escogeremos suplir las necesidades de otros en maneras prácticas mediante impactantes actos de servicio. 
  5. Historizar. Somos llamados a compartir la historia de Dios; la historia de cómo nos trajo de vuelta a Él a través de Jesús. 

Resumen de "Descubre tu misión", Dave Ferguson.

sábado, 28 de enero de 2017

LAS TRES PERSPECTIVAS EN JUAN 15

Las Tres Perspectivas en Juan 15


Tim Brister —  

Traducido por Floriano Ramos Esponda 



A un nivel macro hay una estructura de triple perspectiva en el Evangelio de Juan.


No estoy diciendo por supuesto que Juan estaba escribiendo/pensando en triple perspectiva cuando escribió este evangelio, pero sí creo que Dios tiene una manera perspectival de presentar la verdad   (por ejemplo, cuatro relatos de los evangelios en oposición a uno solo). 


John Frame argumenta “El conocimiento de Dios no sólo es omnisciente, sino también desde todas las perspectivas. Él conoce (sabe) desde su propia perspectiva infinita; pero esa  infinita perspectiva incluye un conocimiento de todas las perspectivas creadas, posibles y actuales” (Libro Elemental Sobre Perspectivalismo, 2). 


Hablando de autoría humana y divina, Frame añade después:

“Dios se revela a sí mismo al inspirar a seres humanos. Generalmente Él no dicta, sino más bien los capacita para escribir consistentemente con sus propios dones, educación, y personalidades, esto es,  sus propias perspectivas. Y debido a tal capacitación divina, cada autor escribe exactamente lo que Dios quiere que ellos escriban” (ibid., 4).


De tal modo que si me preguntan si Juan estaba pensando en tres perspectivas, mi respuesta podría ser no. Pero él estaba escribiendo desde su propia perspectiva, y Dios la usó como una de las múltiples perspectivas para transmitir la belleza y brillantez de la vida, muerte y resurrección de Jesús.


En mis lecturas y meditaciones diarias en el evangelio de Juan, llegué al capítulo 15. Éste es un pasaje muy conocido por los cristianos y lo hemos leído infinidad de veces. Uno podría pensar que estoy tratando de hallar tríadas de perspectivas y forzando así un paradigma dentro del texto, pero déjame explicarte lo que hallé en mis meditaciones matutinas.


En mi Biblia, Juan 15 está dividido en tres grandes párrafos.


Párrafo 1 es Juan 15:1-11
Párrafo 2 es Juan 15:12-17
Párrafo 3 es Juan 15:18-25


En mi meditación de cada uno de estos párrafos, las perspectivas normativa (Profeta), existencial (Sacerdote), y situacional (Rey) emergieron más convincentemente para mí.


El Párrafo 1 habla de Jesús como la Vid y de sus seguidores como las ramas o pámpanos. La meta es llevar fruto y experimentar la clase de vida  caracterizada por el amor y el gozo del Padre en la medida más plena. La manera de lograrlo es “habitando” o "permaneciendo” en Jesus como las ramas o pámpanos permanecen unidas a la vid para nutrirse, vivir y crecer. La ilustración no es teórica sino experiencial. La vida cristiana se trata de experimentar el amor y el gozo de Jesús a través de permanecer o morar en Él.


En el Párrafo 2, Jesús comienza con “Este es mi mandamiento.” Él está poniendo o fijando un estándar, una norma para la comunidad cristiana. El párrafo concluye con “estas cosas os mando u ordeno”. ¿Qué hay comprendido dentro de estos dos "mandamientos"? Jesús dice,


  • Los he amado (v. 12)
  • Los he llamado (v. 15)
  • Les he dado a conocer  (v. 15)
  • Los escogí (v. 16)
  • Los elegí  (v. 16)


Jesús, el último dador de la Ley, está dando forma al estándar al explicar su obra en nuestras vidas. Su amor, llamado, elección, nombramiento, etc. es la obra soberana de nuestro Salvador intentando gobernar nuestras vidas. El estándar es éste: Jesús puso su vida por nosotros, y aquellos que siguen a Jesus deben poner sus vidas por otros.


El Párrafo 3 es dominado con el mundo en el cual estamos situados. Más tarde Jesús orará por sus seguidores en el mundo, pero por ahora, Él nos da una imagen clara de lo que nos espera. El mundo nos odiará. El mundo nos  perseguirá. ¿Por qué? Porque no somos del mundo. Hemos sido escogidos del mundo. El mundo no conoce al Padre. De hecho, el mundo odia al Padre y a Jesús. Todo eso en sólo 7 versículos. ¿Cuál es el punto que Jesús está haciendo aquí? Jesús está diciendo a sus discípulos que tienen que vivir y demostrar su fe en un medio ambiente hostil donde sacrificar la vida será algo “normal” (normativa). Si la vid fue cortada, ¿qué no harán con las ramas o pámpanos?


Así que...


Párrafo 1 (Juan 15:1-11) tiene una perspectiva existencial, y el Espíritu de Jesús es nuestro Consolador, dándonos a conocer la presencia y las promesas de Jesús.


Párrafo 2 (Juan 15:12-17) tiene una perspectiva normativa, y el Espíritu de Jesús es nuestro Revelador, dándonos a conocer las palabras y las maneras o modos de Jesús.


Párrafo 3 (Juan 15:18-25) tiene una perspectiva situacional, y el Espíritu de Jesus es nuestro Portador, dándonos las palabras que debemos decir y la audacia (denuedo) para vivir sin tener que disculparnos por ser cristianos en un mundo que nos odia y nos persigue.


En el Evangelio de Juan, Jesús nos enseña acerca de la obra del Espíritu Santo. Él es nuestro consolador. Jesús prometió no dejarnos huérfanos, y por su Espíritu se nos recuerda continuamente acerca de nuestra adopción, clamando “Abba, Padre!” El Espíritu es el agente divino que hace posible que permanezcamos existencialmente en la Vid. No solamente eso, sino que el Espíritu magnifica a Jesús. Él inspira la Palabra, ilumina la Palabra, y trae  convicción a la Palabra. Él es quien apropia la obra de Jesús en nuestras vidas.  Finalmente, el Espíritu no es dado para ayudarnos a dar testimonio de Jesús, proveyéndonos tanto las palabras como la audacia necesarias para permanecer firmes ante un mundo hostil.


Pienso que esto no es sólo una herramienta pedagógica útil para enseñar Juan 15, sino que es una fiel aplicación  hermenéutica de la vida cristiana. Debemos experimentar a Jesús (existencial). Debemos obedecer a  Jesús (normativa). Y debemos sufrir como Jesús (situacional).  Juan 15 es un pasaje de la Escritura increíblemente rico, y me ha ayudado a ver cómo cada uno de estos párrafos me llevan a Jesús y las maneras en que su Espíritu mora en mí para capacitarme a conocer a Jesús, creer en Él, y seguirlo.

miércoles, 18 de enero de 2017

Las tres características de la misión de Jesús. "Misional y Simple"

JESÚS, MISIONAL Y SIMPLE

Floriano Ramos Esponda

Marcos 1:35 Las tres características de la Misión de Jesús.

“De madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó y salió de la ciudad para ir a orar a un lugar solitario. “Simón y sus compañeros fueron en busca de Jesús, y cuando lo encontraron le dijeron: —Todos te están buscando. Pero él les contestó: —Vamos a los otros lugares cercanos; también allí debo anunciar el mensaje, porque para esto he salido. Así que Jesús andaba por toda Galilea, anunciando el mensaje en las sinagogas de cada lugar y expulsando a los demonios.” San Marcos 1:35, 37-39 DHH

Fiel a su costumbre, después de un día de arduo ministerio, Jesús se apartó a un lugar solitario para pasar tiempo con su Padre en oración. Hasta allí llegaron Simón y sus compañeros para decirle que la multitud requería su presencia. La frase "todos te buscan" es casi como decirle, "atiéndelos, a ti buscan, por ti vienen, no por nosotros".

La respuesta de Jesús a la interrupción y observación de Simón me sorprende. Jesús no contesta algo relacionado con lo que Simón le dice, sino que sus palabras son extremadamente importantes para entender su ministerio y su misión. "Vamos a los otros lugares cercanos". Él no dijo vayan, ni dijo voy. Dijo “vamos”, primera persona plural. Él y ellos, no Él o ellos. El buen líder no manda que sus seguidores vayan sin él, ni va él sólo sin llevarlos. El líder eficaz va, pero involucra a sus seguidores. Les sirve de modelo y ejemplo. Les muestra cómo hacer las cosas. Eso hizo Jesús con sus discípulos. 

Con sus palabras y acciones Jesús nos muestra que su misión fue de propagación. Él dijo, “vamos a los otros lugares cercanos”; no al mismo lugar, sino a otros. Si Él fue a otros lugares, ¿por qué los creyentes de hoy no lo hacen?, sino que se quedan en el mismo lugar y con la misma gente. Si pusiste tu fe en Jesucristo fue porque otra persona dejó su zona de comodidad y fue a otro lugar, quizá tu poblado, ciudad, estado o país. Eso mismo deberíamos hacer tú y yo, dejar nuestra zona de confort e ir a otros lugares a compartir el evangelio del Reino de Dios. 
El propósito de ir a otros lugares cercanos era para “anunciarles el evangelio del Reino de Dios”, no con otro fin.  Su misión no sólo fue de propagación, sino también de proclamación. De igual forma los cristianos hoy debemos entender que el propósito de propagarnos en el tiempo y en el espacio es compartir el evangelio con quienes no lo han oído o entendido. Predicar, en este pasaje,  no es compartir un sermón o pieza homilética, sino simple y sencillamente comunicar, hablar, contar, decir a otros el evangelio que cambió nuestras vidas y nos dio salvación. Aun las personas que carecen de la facultad de hablar pueden comunicar el evangelio a través de señas, música, mímica, escritura, pintura, actuación, etc.

Lo que no se vale es que alguien se haya tomado el trabajo de compartirnos el evangelio, y que tú y yo sólo lo atesoremos sin compartirlo con otros. Jesús dijo, “vamos a los lugares vecinos cercanos a anunciar el mensaje”. Él es nuestro modelo en cuanto a dejar nuestro hogar  e ir a los lugares cercanos a comunicar el evangelio. Él, siendo Dios, se hizo carne y habitó entre nosotros, de tal modo que la humanidad pudiera ver su gloria.

Al final de su declaración Jesús dice, “porque para esto he venido, o he salido”. Su vida y misión fueron con propósito. Nunca dudó  de, o ignoró a qué había venido del cielo a la tierra. Tenía el fin en la mente. Sabía para qué lo había enviado el Padre del cielo a la tierra. La cuestión es ésta, ¿sabes tú para qué te creó y te salvó Dios? ¿Con qué propósito Él te ha permitido vivir el tiempo que has vivido, conocer las personas y lugares que has conocido, aprender lo que has aprendido, adquirir los bienes y habilidades que posees, y te ha dotado de talentos naturales y dones espirituales? Dios tiene una misión, su misión. Lo único que tú y yo podemos hacer es participar en y de su misión. Para eso, Él ocupa todo lo que somos, sabemos y tenemos, sea esto material, financiero, espiritual, social, relacional, intelectual, etc. Todo nuestro ser debe ser puesto al servicio de la Misión y del Reino de Dios. Éste es nuestro culto racional, nuestra liturgia lógica al Dios que por sus misericordias nos ha dado vida eterna.

No podemos hacer otra cosa que no sea propagar nuestra fe a través de proclamar el evangelio del Reino de Dios, porque ese es el propósito por el cual Él nos creó, salvó y llamó.

FRE

Chiapas, México

18 Enero 2017

miércoles, 28 de diciembre de 2016

ENSEÑANZAS DE EFESIOS

EFESIOS

Nuestras iglesias vienen en todos los estilos y formas – rurales y urbanas, con grandes templos o en casas, con tecnología de punta o sin ella, con mucha gente o pocos hermanos, gente de muchos recursos financieros y materiales o gente de escasos recursos, gente con un alto nivel académico o con pocos estudios, etc. Los edificios podrán variar, pero la iglesia no está confinada a cuatro paredes. La iglesia de Cristo es gente, personas, su pueblo de cada raza y nación, quienes aman a Cristo y están comprometidos a servirle y hacerle conocer.

La “edad de la iglesia” comenzó en Pentecostés (Hechos 2). Nacida en Jerusalén, la iglesia pronto se diseminó a través del ministerio de los apóstoles y de la misión de los primeros creyentes. Avivada por la persecución, la llama del evangelio se esparció entonces a otras ciudades y naciones. En sus tres viajes, Pablo y su equipo de colaboradores establecieron iglesias locales en las ciudades gentiles. Una de las más prominentes de esas iglesias fue la de Éfeso. Fue establecida en el año 53 A. D. en el viaje de regreso a casa a Jerusalén. Pero Pablo regresó un año más tarde, en su tercer viaje misionero, y permaneció allí por tres años, predicando y enseñando con gran efectividad (Hechos 19:1-20). En otra ocasión, Pablo se reunió con los ancianos de la iglesia de Éfeso, y en otra les envió a Timoteo como un delegado apostólico para servir entre ellos (1ª Timoteo 1:3). Solo unos pocos años más tarde, Pablo fue enviado como prisionero a Roma. Mientras estuvo allí, fue visitado por mensajeros de varias iglesias, incluyendo a Tíquico de Éfeso. Pablo escribió esta carta a la iglesia y la envió a ellos con Tíquico. No fue escrita para contrarrestar una herejía o confrontar un problema específico. Ésta es una carta de ánimo. En ella Pablo describe la naturaleza y apariencia de la iglesia, y desafía a los creyentes a funcionar como el Cuerpo viviente de Cristo en la tierra.

Después de un caluroso saludo (1:1, 2), Pablo afirma la naturaleza de la iglesia- el glorioso hecho de que a los creyentes en Cristo les ha sido otorgada  la bondad de Dios (1:3-8), que han sido escogidos para su propósito (1:9-12), sellados con el Espíritu Santo (1:13,14), llenados con el poder del Espíritu (1:15-23), liberados de la maldición y esclavitud del pecado (2:1-10), y traídos cerca de Dios (2:11-18). Como parte de la familia y pueblo de Dios, estamos junto a los profetas, apóstoles, judíos, gentiles, y Cristo mismo (2:19-3:13).
Luego, como si fuera vencido por la emoción al recordar todo lo que Dios ha hecho, Pablo desafía a los Efesios a vivir cerca de Cristo, y prorrumpe en una alabanza espontánea (3:14-21).

Pablo dirige entonces su atención a las implicaciones de ser parte del cuerpo de Cristo, la iglesia. Los seguidores de Cristo deberían tener unidad en su compromiso con Cristo y en el uso de los dones espirituales (4:1-16). Ellos deberían tener los más altos estándares morales (4:17-6:9). Para los individuos esto significaría rechazar las prácticas paganas (4:17-5:20), y para la familia, esto significaría sumisión mutua y amor (5:21-6:9). Pablo luego recuerda a los creyentes que la iglesia está en una constante batalla con las fuerzas de las tinieblas y que deberían usar cada arma espiritual que esté a su disposición de parte de Dios (6:10-17). Él concluye esta epístola pidiéndoles que oren por él, comisionando a Tíquico, y dándoles una bendición (6:18-24).

A medida que avanzamos en los temas de las conferencias y predicaciones estos tres días, agradece a Dios por la diversidad y unidad que hay en su familia, ora por tus hermanos y hermanas en la fe a lo largo y ancho del mundo, y acércate a los miembros de tu iglesia local y de las otras iglesias locales presentes y/o representadas.

Fraternalmente en Cristo: Hno. Floriano Ramos Esponda


EL DISEÑO O BOSQUEJO

1. La unidad en Cristo (1:1-3:21).
2. La unidad en el cuerpo de Cristo (4:1-6:24).

En esta carta, Pablo explica las cosas maravillosas que hemos recibido a través de Cristo y se refiere a la iglesia como un cuerpo para ilustrar unidad de propósito y mostrar cómo cada miembro en lo individual es una parte del todo que debería trabajar junto a todas las otras partes. En nuestra propia vida, deberíamos trabajar para erradicar toda calumnia (hablar de alguien cuando no está presente), chisme, crítica destructiva, celos, ira y amargura, porque todas ellas son barreras que impiden la unidad.

TEMAS MAYORES

1. El propósito  de Dios.

Explicación: De acuerdo al plan eternal y amoroso de Dios, Él dirige, lleva a cabo, y sustenta nuestra salvación. 

Importancia: Cuando respondemos al amor de Cristo poniendo nuestra confianza en Él, su propósito llega a ser nuestra misión. ¿Has hecho el compromiso con Dios y contigo mismo para cumplir el propósito de Dios? Si lo hiciste, ¿lo has mantenido? 

2. Cristo el centro.

Explicación: Cristo es exaltado como el centro del universo y el foco de la historia. Él es la cabeza del cuerpo, la iglesia. Él es el creador y sustentador de toda la creación.

Importancia: Porque Cristo es central para todo y en todo, su poder debe ser central en nosotros en lo individual y en lo colectivo. Empecemos dándole su lugar y poniendo todas nuestras prioridades bajo su control.

3. La iglesia viviente.

Explicación: Pablo describe la naturaleza de la iglesia. La iglesia, bajo el control de Cristo, es un cuerpo viviente, una familia, una morada. Dios da a los creyentes habilidades especiales por su Espíritu Santo para edificar la iglesia a fin de que ésta cumpla el propósito de Él.

Importancia: Somos parte del cuerpo de Cristo, y debemos vivir en una unión vital con Él. Nuestra conducta debe ser consistente con esta relación viviente. Usemos esas habilidades que Dios nos ha dado para equipar a los creyentes para el servicio y la misión de Dios. Cumplamos el rol que nos toca dentro de la iglesia viviente y dentro de la misión de Dios.

4. La nueva familia

Explicación: Ya que Dios, a través de Cristo,  pagó la pena por nuestros pecados y nos perdonó, es que hemos sido reconciliados con Él –nos ha acercado a Él (ya que estábamos lejos de Él). Somos una nueva humanidad, somos una nueva familia. Estar unidos con Cristo significa que nos debemos tratar los unos a los otros como miembros de la misma familia.

Importancia: Somos una sola familia en Cristo; de tal modo que no debería haber barreras, ni divisiones, ni ninguna base para discriminación. Todos pertenecemos a Él, de tal modo que deberíamos vivir en armonía los unos con los otros.

5. La conducta cristiana

Explicación: Pablo anima a todos los cristianos a llevar una vida cristiana dinámica y sabia, porque los privilegios conllevan responsabilidades. Como una nueva comunidad, debemos vivir bajo los estándares de Cristo.

Importancia: Dios nos provee su Espíritu Santo para capacitarnos para vivir a su manera. Para utilizar el poder del Espíritu, debemos dejar o echar a un lado nuestros bajos deseos y revestirnos del poder de la nueva vida que Él nos da. Someter nuestra voluntad a Cristo, y amar a los demás es algo que debemos hacer.

Nuestra verdadera identidad en Cristo, según Efesios:

1:3 Somos bendecidos con toda bendición espiritual en Cristo.
1:4 Somos santos y sin culpa.
1: 5, 6 Somos adoptados como hijos de Dios.
1:7 Nuestros pecados han sido quitados, y somos perdonados.
1: 10, 11 Hemos sido puestos bajo la autoridad de Cristo.
1: 13 Somos identificados como posesión de Dios por el Espíritu Santo.
2:6 Hemos sido resucitados y sentados con Cristo en gloria.
2:10 Somos una obra de arte de Dios.
2:13 Hemos sido hecho cercanos a Dios.
3:6 Participamos de la promesa de bendiciones a través de Cristo.
3:12 Podemos llegar con libertad y confianza a la presencia de Dios.
5:29, 30 Somos miembros del Cuerpo de Cristo, la Iglesia.

Cada libro en la Biblia tiene su propio tema y mensaje especial, aun cuando pueda tratar con muchos tópicos diferentes. Génesis el el libro de los comienzos; Mateo es el libro del reino; Gálatas es el libro de la libertad. Efesios 1:3 establece su tema: las riquezas que el cristiano tiene en Cristo.

1:7 Riquezas de su gracia.
1:18 Riquezas de la gloria de su herencia en los santos.
2:4 Rico en misericordia.
2:7 Superabundantes riquezas de du gracia.
3:8 Evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.
3:16 Riquezas de su gloria.

Sermón:  

VIDA DIGNA EN EQUILIBRIO
 
En el mero centro de la epístola a los Efesios está la palabra Axios, sobre la cual gira toda la carta. Es la bisagra o punto de inflexión de todo el escrito de Pablo a los creyentes de Éfeso. En español está palabra se traduce "digna (o)". 
 
Efesios 4.1
Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.
 
Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados.
 
Así pues, yo, prisionero por amor al Señor, les exhorto a que lleven una vida en consonancia con el llamamiento que han recibido.
 
Yo, que estoy preso por servir al Señor Jesús, les ruego que vivan como deben vivir quienes, como ustedes, han sido llamados a formar parte del pueblo de Dios. 
 
La metáfora es ésta: nuestra vida es como una balanza y debe estar en equilibrio para que sea digna. En un lado o charola de la balanza está el "llamado" de Dios, (kleseos) = llamamiento, vocación, función. En la otra charola o lado de la balanza está nuestro "andar", (peripatesai) = caminar, vivir, comportarse, conducirse. Dios llama, nosotros respondemos "andando" de algún modo que sea consonante con el llamado de Dios, pero sobre todo con la persona que nos hace el llamamiento. Toda nuestra vida cristiana, de comienzo a fin es un constante llamar de Dios y un constante caminar nuestro. La cuestión aquí es si hay equilibrio, si nuestra vida es Axios, digna pues. 

¿Hay equilibrio en nuestras vidas entre el Dios que nos llama por su gracia, a través del Evangelio, y nuestro diario vivir en este mundo? ¿Hay equilibrio entre el llamado del Espíritu Santo con el cual fuimos sellados el día en que creímos en el evangelio y nuestro servicio a Dios?  ¿Hay consonancia entre Dios que nos salvó para alabanza de su gloria y nuestra vida comunitaria como iglesia? ¿Hay balance entre el hecho de que Dios nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús y nuestro involucramiento y uso de nuestros dones en y a través de la iglesia? ¿Es digna la manera en que agradecemos a Dios el hecho de que nos haya dado vida cuando estábamos muertos en delitos y pecados?  Recordemos que no éramos pueblo suyo, que estábamos lejos de su misericordia, que andábamos sin Cristo, sin Dios y sin esperanza en este mundo. Pero Él por su gran misericordia, nos hizo parte de su familia; ya no somos extranjeros ni advenedizos, sino parte de su pueblo. En Cristo somos una nueva humanidad.
 
¿De qué maneras prácticas hoy podemos vivir vidas dignas del llamado que Dios nos hizo y nos sigue haciendo? Dejemos que la misma carta a los Efesios nos dé la respuesta, sólo tengamos la sensibilidad y discernimiento para hacerlo de una manera relevante a nuestro tiempo y cultura.
 
1. Ef. 2:10 Nos hizo, nos re-creó en Cristo Jesús para que anduviésemos en buenas obras.  Buenas obras = obra, trabajo, tarea, función, misión. De la siguiente naturaleza o calidad = buena, excelente, fructífera, útil, provechosa.

¿Qué obras de este tipo podemos realizar en nuestro contexto como testimonio del Dios que nos ha llamado y recreado para esto? Quiero escucharlos.
 
2. Ef. 4:3 Nos llama a preservar y mantener la unidad que el Espíritu Santo ha producido. Él la produce, nosotros la guardamos o mantenemos. Una manera digna de vivir ante Dios es dejando que el Espíritu Santo, que nos ha unido en Cristo, siga haciéndolo. Debemos procurar activamente que la unidad producida por el Espíritu Santo, se preserve, se mantenga. Una iglesia dividida no es digna del Dios Trino. Recordemos que, según el Señor Jesucristo en Juan 17, unidad y misión van unidas, son inseparables.

3. Ef. 4:17 Nos ordena que ya no andemos viviendo como los otros gentiles, quienes andan en tinieblas y pecado. No debemos vivir ya más como los otros gentiles que se comportan y caminan por la vida enfocando su mente en cosas y prácticas vanas, vacías, engañosas, sin propósito. Diría el predicador en Eclesiastés "vanidad de vanidades", perseguir pompas de jabón. Efesios 4:17-29 nos habla de esas cosas vanas e inútiles en las cuales no debemos involucrarnos. Hacer eso contrista al Espíritu Santo.

4. Ef. 5:2 Debemos andar en amor, como hijos de Dios que somos, y ofrecer nuestra vida en sacrificio a quien tanto nos amó.  Una vida sacrificada al servicio a Dios y a sus propósitos, motivada por el amor a Él, subirá como un olor agradable a nuestro Padre celestial.  ¿De qué maneras sacrificiales podemos demostrar nuestro amor a Dios? El contexto nos dice que lo hacemos manteniéndonos puros ante la inmoralidad e inmundicia que hay a nuestro derredor, pero también no siendo avaros.

5. Ef. 5:8 Debemos vivir reflejando la luz de Jesucristo. Así como la luna refleja la luz del sol, nosotros debemos reflejar la luz de Jesucristo (Jn. 8:12). Somos la luz del mundo, según nos dijo el Señor. Hagamos nuestro el slogan del Señor Jesús en Juan 9:5 "entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo".

Contraste entre skotos y photos. Oscuridad y Luz. Skotos = tinieblas, pecado, maldad. Photos= luz, resplandor, fuego, brillo. El fruto del Espíritu (bondad, justicia y verdad) sin duda que nos diferencia de los que no siguen a Jesucristo y andan en tinieblas. Es Él quien nos ayuda a vivir de una manera digna que nos distinga de los que no conocen al Señor.

6. Ef. 5:15 Debemos vivir sabiamente aprovechando bien el tiempo, no como necios desperdiciándolo.  Tenemos que ser vigilantes y tener cuidado en la manera que usamos ese recurso no renovable que es el tiempo, ahí se manifiesta si vivimos como sabios o como necios. Todos tenemos la misma cantidad de tiempo, pero unos son sabios al usarlo y otros no. Hoy, hay muchos distractores que buscan impedir que usemos el tiempo para cumplir la misión de Dios. La iglesia puede ser uno de ellos, con sus muchas actividades, las cuales pueden competir en vez de coadyuvar con la familia y con nuestra participación en la misión de Dios. Las distancias, el tráfico, la adicción al trabajo, la tecnología con sus teléfonos inteligentes y las tabletas, la TV por cable, los hobbies, etc., nos ajetrean y a la vez compiten por nuestra atención. Pero esas mismas cosas, si somos sabios, podemos redimirlas y usarlas para la misión de Dios. La iglesia tiene que verse a sí misma como agente del Reino de Dios, como instrumento de su misión, y una vez que se vea como pueblo misional, deberá simplificarse a fin de permitir que sus miembros cumplan la misión de Dios, no sea que por tanta actividad estorbe el enfoque externo de la misión de Dios.

DIOS LLAMÓ A NOÉ, Y ÉSTE OBEDECIÓ CONSTRUYENDO EL ARCA A TRAVÉS DE LA CUAL ÉL Y SU FAMILIA SE SALVARÍAN.

DIOS LLAMÓ A ABRAM, Y ÉSTE DEJÓ SU ZONA DE CONFORT Y TODO LO QUE LE DABA SEGURIDAD E IDENTIDAD, PARA CAMINAR POR FE Y SEGUIR AL DIOS QUE LO ESTABA LLAMANDO.

DIOS LLAMÓ A MOISÉS EN UNA ZARZA ARDIENTE, Y ÉSTE DEJÓ SU OFICIO DE PASTOR EN EL DESIERTO, PARA LLEGAR A SER EL LIBERTADOR DE SU PUEBLO.

DIOS LLAMÓ A DAVID DETRÁS DEL REBAÑO DE OVEJAS, Y ÉSTE LLEGÓ A SER REY Y PASTOR DE ISRAEL Y UN HOMBRE CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS.

DIOS LLAMÓ A ISAÍAS EN UNA VISIÓN MAJESTUOSA EN EL TEMPLO, Y ÉL RESPONDIÓ "HEME AQUÍ, ENVÍAME A MÍ".

JESÚS, EN EL MAR DE GALILEA, LLAMÓ A DOS PAREJAS DE HERMANOS PESCADORES, Y ESTOS, DEJANDO LAS REDES, LAS BARCAS Y A SUS FAMILIARES, LO SIGUIERON Y SE HICIERON "INMORTALES".

JESÚS LLAMÓ A LEVÍ DETRÁS DE LA MESA DE LOS TRIBUTOS, Y ÉSTE LO SIGUIÓ A PARTIR DE ALLÍ, Y HOY TENEMOS EL EVANGELIO DE MATEO. 

EL JESÚS RESUCITADO SE APARECIÓ A SAULO Y LO LLAMÓ, Y ÉSTE, DEJANDO SU CAMINO, CAMBIÓ DE PERSEGUIDOR A SEGUIDOR. LLEGÓ A ESCRIBIR MÁS DE LA MITAD DEL NUEVO TESTAMENTO Y PLANTAR IGLESIAS HASTA SU MUERTE.

El mismo Pablo, nos dice hoy: "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará" Y tú, ¿cómo caminarás en respuesta al llamado que Dios te hizo, te hace y te seguirá haciendo? ¿Es tu vida digna, equilibrada y balanceada respecto a los llamados que Dios te hace.  


Diciembre 2016

Floriano Ramos Esponda
  

MODO MISIONAL DE MEDIR EL ÉXITO DE UNA IGLESIA

La iglesia debe moverse más allá de medir el éxito por los indicadores tradicionales de 

  1. asistencia, 
  2. edificios y 
  3. finanzas. 


En lugar de eso debemos crear nuevas maneras de medir la efectividad en el ministerio y la misión. Pablo nos da los elementos clave en sus epístolas:

  1. Fe que obra
  2. Amor que trabaja
  3. Esperanza que se mantiene constante.


Estos nuevos indicadores incluirán medir el impacto que la iglesia está teniendo sobre y dentro de la comunidad en vez de sólo medir lo que está sucediendo entre  los miembros dentro de las cuatro paredes de las instalaciones de la iglesia. Para la iglesia misional no cuenta tanto cuánta gente está activa dentro de la membresía de la misma, sino cuánta gente participa activamente en la comunidad. Ya no es tanto acerca de cuánto dinero se recoge y se atesora, sino de cuánto dinero se da a la misión de Dios para que su reino se demuestre y se extienda en la tierra.


Una iglesia misional se hará las siguientes preguntas:

 

1. ¿Cuántas horas ha invertido la iglesia orando por asuntos de la comunidad? 

2. ¿Cuántas horas han invertido los miembros con los no creyentes?

3. ¿Cuántos de aquellos no creyentes están haciendo movimientos significativos hacia Jesús? 

4. ¿Cuántos grupos de la comunidad usan las instalaciones de la iglesia? 

5. ¿Cuántas personas de la comunidad han sido ayudadas en lo que respecta al área de la salud? 

6. ¿Cuántas personas de la comunidad han sido ayudadas por la iglesia en lo que respecta a empleo?

7. ¿Qué cantidad de niños en edad de escuela están siendo ayudados y tutoreados después de las actividades de la escuela por gente de la iglesia? 

8. ¿Cuántas veces los líderes de la comunidad o la simple gente de fuera busca a la iglesia por un consejo?

 

Hasta que la iglesia reconsidere la definición de éxito en el ministerio y cree nuevos estándares para medir apropiadamente ese éxito, continuará permitiendo que recursos (espirituales, humanos, materiales y financieros) vitales sean mal dirigidos en otras direcciones.

JESÚS: MISIONAL Y SIMPLE

JESÚS: MISIONAL Y SIMPLE


Introducción de una serie de reflexiones sobre el aspecto misional y simple de Jesús.


¡Que tú, Señor, recibas la gloria por estos escritos!


Jesucristo es una persona teantrópica, es Dios y es hombre. Los cristianos evangélicos al enfatizar tanto la deidad de Cristo, lo cual es bíblico y por lo tanto correcto, hemos descuidado su humanidad; y al hacer esto hemos perdido algo muy valioso, su modelo de vivir y cumplir la misión de su Padre, quien lo envió a este mundo. 


Hemos hablado tanto en himnos, coros, sermones y libros de su deidad, su poder y su trascendencia, que dejamos de ver su cercanía, su humildad, su vida de servicio y las relaciones personales que estableció. Existen excelentes libros acerca de la deidad de Jesucristo tanto en en español como en inglés. 


Nunca debemos dejar de hablar, enfatizar y enseñar la deidad de Jesucristo. Pero creo que debemos explorar cómo fue la persona de Jesús de Nazaret en cuanto al cumplimiento de la misión del Padre, ya que para eso nos llamó y a eso nos encomendó: "como el Padre me envió al mundo, yo os envío al mundo". 


En Juan 17:18 lo dice a modo de oración al Padre, pero en Juan 20:21 es una orden dada a sus discípulos. Estos dos pasajes dejan muy claro que el ejemplo a imitar y el modelo a seguir en el cumplimiento de la misión de Dios es Jesús. Su misión fue la misión del Padre, nuestra misión es la misión que Él vino a cumplir a la tierra, "Les aseguro que el que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.” (San Juan 13:20 DHH).


No sólo vino a proclamar el evangelio del reino de Dios de forma oral, sino que se hizo carne y habitó entre los seres humanos, y como ser humano, irradió la gracia y la verdad de Dios. Esa es, ni más ni menos, la misión de cada verdadero cristiano.


Floriano Ramos Esponda